ACTUALIDAD
25 años de la Sociedad Cultural Eslovena Istria de Pula, Croacia
La Sociedad Cultural Eslovena Istria en Pula celebró solemnemente, en vísperas del aniversario de su fundación, sus 25 años de actividad, marcados por su compromiso con la cultura eslovena, la preservación de la lengua y la conexión entre los eslovenos en Istria, Croacia.
El acto conmemorativo tuvo lugar en el Centro Juvenil de Vodnjan y reunió a numerosos miembros de la sociedad, invitados de Eslovenia y Croacia, así como a representantes de diversas instituciones que apoyan la labor de los eslovenos que vivan fuera de su país.
CULTURA
Entre historias, recuerdos y añoranza: 75 años conectando a los eslovenos de todo el mundo
Cuando, en una mañana de verano, un visitante pasea por el paseo Jakopič, en el parque Tivoli de Liubliana, entre las copas de los árboles y el susurro de las hojas, se encuentra con los rostros de las personas. Algunos sonríen, otros cantan y otros abrazan a familiares a los que hacía mucho tiempo que no veían. Entre las fotografías aparecen niños con trajes tradicionales, cantantes, misioneros, trabajadores, deportistas, artistas y familias unidas por algo en común: Eslovenia.
La exposición 75 años de conexión, organizada por la asociación Slovenska izseljenska matica no es únicamente un repaso a la trayectoria de una organización fundada en 1951. Ante los ojos del visitante se despliega la historia de numerosas generaciones de personas que partieron hacia distintos lugares del mundo, pero que nunca llegaron a alejarse realmente de su patria.
A lo largo de ochenta grandes paneles se presentan fotografías de encuentros, actos culturales, visitas, celebraciones y regresos a casa. La exposición no sigue un orden cronológico, sino que está concebida como un mosaico de recuerdos, experiencias y relatos que demuestran que es posible conservar el sentimiento de pertenencia incluso cuando los océanos y los continentes separan a una persona de su tierra natal.
GENERACIONES
Dušan Tomažič: «Cuando entras en contacto con nuestra gente, este mundo te atrapa»
Dušan Tomažič es máster en Geografía, profesor de Historia, locutor y editor de Radio Televisión de Eslovenia, investigador y autor de numerosos artículos científicos, monografías y documentales. Sus estudios de máster lo llevaron a Zagreb y Tuzla, donde tuvo la oportunidad de conocer de cerca a las comunidades eslovenas de la región. Desde entonces, ha escrito numerosos artículos y obras sobre la vida, los desafíos, el pasado y el presente de los eslovenos en Bosnia y Herzegovina y en los Balcanes Occidentales. También ha recogido sus historias en documentales y reportajes. Su interés se extiende asimismo a los eslovenos que viven en otras partes del mundo y en las regiones fronterizas. Desde 2020, como editor y presentador, dirige el programa Rojaki, emitido por la televisión nacional eslovena. El programa presenta historias de vida y una amplia muestra de las actividades de los eslovenos que viven fuera de las fronteras de su país. En una entrevista con Rodna gruda, explica cómo la curiosidad periodística se convirtió en una verdadera misión de vida. Más allá de su extraordinaria trayectoria profesional, sobresale sobre todo su faceta humana: la de un investigador y narrador profundamente interesado en las personas, sus historias y su vínculo con el mundo esloveno.
GASTRONOMÍA ESLOVENA
Cuando la sopa minestrone huele a hogar
La quinta edición de la Mineštrijada, celebrada en Pince Marof, fue mucho más que un concurso dedicado a la preparación de este tradicional plato de Istria y del litoral esloveno. Fue, ante todo, un encuentro entre eslovenos que, sin importar dónde vivan, comparten raíces, recuerdos y un profundo deseo de preservar la herencia cultural de sus antepasados y transmitirla a las generaciones futuras.
En Pince Marof, una localidad del municipio de Lendava, el pasado 6 de junio el aroma de la sopa minestrone llenó el aire. Sin embargo, para los participantes de la quinta edición de la Mineštrijada, el aroma que emanaba de las ollas colocadas sobre el fuego era mucho más que el de una comida tentadora. Evocaba recuerdos del mar, de los lugares de origen y de los antepasados, pero también algo quizá aún más profundo: el sentimiento de pertenencia.
Prevedla: Tara Radikovič